Dejando huellas


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Las familias venezolanas valoran a nuestros niños, niñas y adolescentes (NNA), sin embargo, a la par se consideran con ausencia o falta de capacidades y competencias que lo atribuyen a su edad, restándole importancia a las experiencias y aconteceres que pueden estar experimentando, dado a que la simplifican y consideran que los mismos no perciben, o lo superan rápido debido a que continúan con sus vidas lúdicas, llenas de fantasías.

Ciertamente hay características particulares de la infancia como la ausencia de percibir el peligro físico, incluso en la adolescencia donde hay conciencia de peligro pero que este no le sucederá. Las concepciones de la población donde consideran a la niñez como inmadurez, sin capacidades para discernir ni elegir decisiones adecuadas que le favorezcan. Estas concepciones terminan invisibilizándolos, le atribuyen la falta de capacidades debido a su corta edad y desarrollo, por lo tanto, los excluyen no solo en tomar sus opiniones y comentarios sino de restarle importancia a sus problemas, considerando que “no se dan cuenta” “no están pendiente de las cosas de los adultos”, “todo es un juego y diversión”. Sin embargo, cada niño, niña y adolescente tiene una vivencia de su acontecer personal, familiar y comunitario, donde percibe y va construyendo su criterio de realidad, vida y pensamientos.

Cómo cuidarlos

Cuando nombramos a los familiares víctimas de violaciones de DDHH, pocas veces imaginamos lo que sienten los niños, niñas y adolescentes. Muchas veces, son invisibilizados por su edad, pero su dolor, rabia y profunda tristeza los va acompañando en su desarrollo y el resto de la vida. Aunque el duelo es un proceso natural en la vida, cuando la muerte de un familiar está inmersa en la violencia, tiñe la pérdida de confusión y dolor, y aun en la temprana infancia también se siente y se sufre.

Se puede observar llanto, rabia, expresiones violentas hacia los adultos, y otros niños, niñas y adolescentes, por lo cual comenzamos a escuchar comentarios como; “él no era así”, ¿cómo continuar la vida con un dolor inexplicable e inconsolable?, los niños, niñas y adolescentes se las arreglan para seguir adelante con su dolor y acompañar a los adultos con gestos tiernos de consuelo y ánimo.

Entonces entre juegos, historias, cuentos, amigos, clases y recreos la vida continua, entonces el acompañamiento a los niños, niñas y adolescentes durante momentos difíciles como la muerte de un familiar se hace relevantes dado que permite que cada NNA elabore estrategias adecuadas para la expresión emocional y elabore el duelo.

Los Derechos Humanos de niñas, niños y adolescentes están previstos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (art.78), y en la Ley Orgánica para la Protección para Niños, Niñas y Adolescentes y en los tratados internacionales y en las demás leyes aplicables, esencialmente en la Convención sobre los Derechos del niño. Los niños, las niñas y los adolescentes son seres humanos, con derechos y deberes, dueñas y dueños de su propia historia y no objetos de la tutela de los adultos, la sociedad o el Estado

La convención sobre los Derechos del Niño contempla tres tipos de derechos a todos los menores de 18 años; de protección (derecho a la vida, convivencia familiar y contra todo tipo de abuso, violencia o explotación laboral) de provisión (derecho a cuidados sanitarios, a un ambiente saludable, a recursos adecuados para desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social), y de participación (derecho a una identidad y nacionalidad, a recibir información y opinar con libertad). Por lo tanto, debemos vigilar que el Estado garantice el cumplimiento de estos derechos, de que nuestros NNA reciban asistencia cuando están experimentando una situación que afecta su desarrollo y su bienestar como lo es ser familiar de una persona víctima de DDHH, porque a continuación ese niño niña y adolescente es también una persona víctima la cual necesita protección, participación y provisión para que pueda y transformar su dolor en sentido de vida.

“Las naciones no prosperarán si sus niños y niñas no sanan. Sufrir violencia durante la niñez es ser herido en el alma y no sanarse tiene como consecuencia infligir dolor a otros y a uno mismo más adelante. Todos los niños y niñas tienen derecho a la protección y al acceso en primer lugar a los recursos de sus naciones. La hora de cumplir sus derechos es ahora.” Landon Pearson, Director Landon Pearson Resource Centre for the Study of Childhood and Children’s Rights.

Recomendaciones:

  • No le ocultes ni mientas sobre lo que sucede en la familia, él y ella lo está viviendo, lo percibe, escucha y observa a los adultos a su alrededor, explícaselo de forma clara y respetuosa.
  • Permítele expresar sus emociones y sentimientos, escúchalos con atención y comparte los tuyos.
  • Déjate consolar, consuélalos, permitirá formar empatía además de fortalecer los vínculos familiares.
  • Estimula a que jueguen. El juego es su medio de expresión y de asimilación de las vivencias diarias.

Artículo de opinión por Diosalys Ruiz Carmona / @DiosaRuiz

Publicado en Correo del Orinoco 

 

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