Hablemos de libertades


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Comenzamos definiendo la libertad de expresión como el derecho constitucional establecido en el artículo 58 de la Carta Magna venezolana,  que constituye el derecho humano fundamental que asegura el libre intercambio de ideas y opiniones en una sociedad democrática y plural y que por lo tanto, no son acordes con el sistema democrático las limitaciones o restricciones al derecho de informar e informarse objetivamente.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela señala la importancia de la libertad de expresión e información. A pesar de que dichas libertades están íntimamente relacionadas, se separó con tratamientos jurídicos diferentes, el derecho a la libertad de expresión por una parte, del derecho a la libertad de información por la otra.

Artículo 57: “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecer censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por todo lo expresado. No se permite el anonimato, ni la propaganda de guerra, ni los mensajes discriminatorios, ni los que promuevan la intolerancia religiosa. Se prohíbe la censura a los funcionarios públicos o funcionarias públicas para dar cuenta de los asuntos bajo sus responsabilidades”.

Mientras que el artículo 58 referido a la libertad de información dicta lo siguiente: “La comunicación es libre y plural (…) Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura (…) así como el derecho de réplica y rectificación cuando se vean afectados directamente por informaciones inexactas o agraviantes. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir información adecuada para su desarrollo integral”.

Ahora bien, todo estos desprende la relevancia de la prohibición de la censura previa, como una condición fundamental para la existencia de libertad de expresión; lo que se ratifica en el artículo 13.1 del Pacto de San José, donde se señala que el ejercicio de estos derechos no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores. El Pacto de Derechos Civiles y Políticos en su artículo 19 reitera que la libertad de expresión en términos similares; y la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala en su artículo 29.2: “En el ejercicio de los derechos y en el disfrute de sus libertades toda persona estará sujeta a las limitaciones establecidas por la Ley con el fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática”.

¿Cómo debemos informar?

Los derechos de libertad de expresión e información conllevan una doble dimensionalidad: informar y ser informado, expresar y recibir ideas de los demás. En ambos casos, resulta fundamental que la periodista o el periodista cuide inmiscuirse o atropellar la esfera de los derechos individuales. De igual forma, es vital saber que sin información, se anula el derecho de la o el individuo a enfrentar una posición ante ciertos hechos que le interesa conocer. Por ello, la libertad de expresión es participe y complemento de otros derechos igualmente importantes, tales como el derecho a manifestar pacíficamente, a la educación, a la libertad de culto, entre otros.

El papel de los medios de comunicación

La función de los medios de comunicación es comunicar o informar, sin embargo existen muchas otras que no solemos tener en cuenta:

  • Entretener: proporcionar un espacio de diversión.
  • Enseñar: así la población conoce mejor la realidad y aprende.
  • Formar opinión o influir en ella: concienciar, manipular, sensibilizar o movilizar.
  • Socializar: formar consenso, que la población esté de acuerdo en diversos aspectos y compartir información común que integre y nos una.
  • Publicidad: la publicidad o la misma información publicada predispone a la población a la demanda (o no) de un producto o un servicio.

Habitualmente se critica que la mayoría de los medios de comunicación han priorizado las funciones de entretenimiento, opinión, propaganda y publicidad porque consideran que reportan más beneficios económicos. Mientras, las funciones de información o la de enseñar son las menos cuidadas. Pero, debemos reconocer que como ciudadana y/o ciudadano no exigimos el equilibrio en la información que debemos obtener como derecho universal.

En Venezuela, actualmente se viven tiempos de conflictividad donde por la ausencia de información objetiva e imparcial se exacerban los ánimos de las y los ciudadanos. No hay programas educativos y los espacios de denuncias son cada vez más cuesta arriba. Las víctimas de violaciones de derechos humanos quedan silenciadas y se vive una especie de incertidumbre en saber la verdad o simplemente si la impunidad criminal sigue haciendo de la suya.

Las redes sociales se han vuelto pioneras en la información al momento, pero el peligro es que cualquier persona tiene acceso a ellas y al momento de informar no se detienen a filtrar la veracidad, el impacto y el interés de lo que se está publicando sin medir las consecuencias de la afectación de cualquier involucrada o involucrado en la noticia que se divulgando. Es propicio hacer un llamado de conciencia para ser responsables y tener especial cuidado al momento de hacer uso de nuestras redes para documentar e informar cualquier violación de derechos humanos.

Artículo de opinión de Gabriela Buada Blondell / Correo del Orinoco

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