La no violencia no es declinar a lo justo


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“El odio y la intolerancia son los enemigos del correcto entendimiento”

Mahatma Gandhi

Esta semana conmemoramos el Día internacional de la No violencia por el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi el 2 de octubre de 1869, líder del movimiento de la independencia de la India y pionero de la filosofía y la estrategia de la no violencia, fecha que nos lleva a reflexionar en cuanto a los tiempos que vivimos en todos los rincones del mundo.

Como ya sabemos, Gandhi es la inspiración de quienes trabajamos por la no violencia, los derechos civiles y el cambio social desde todos los espacios. Y es que, este hombre de paz siempre permaneció comprometido a su creencia en la no violencia incluso bajo condiciones opresivas y haciendo frente a retos infranqueables.

La teoría detrás de sus acciones, las cuales incluyeron la incitación a la masiva desobediencia civil a la ley británica, como en la histórica Marcha de la Sal en 1930, consistía en que “los medios justos llevan a fines justos”. Un hombre que cambió la historia con verdaderas palabras, un gran líder y un verdadero luchador que se erigió como ejemplo de vida y de alto pensamiento del ser humano.

La no violencia se puede lograr

El principio de la no violencia –también conocido como la resistencia no violenta- rechaza el uso de la violencia física para lograr un cambio social o político. A menudo descrito como “las políticas de la gente común”, esta forma de lucha social ha sido adoptada por poblaciones masivas alrededor del mundo en campañas por la justicia social.

Existen tres categorías principales de acción no violenta:

  • Protesta y persuasión, incluyendo marchas y vigilas
  • No-Cooperación
  • Intervención no violenta, como bloqueos y ocupaciones

La paz que queremos

Para entender un poco más de qué se trata vivir en un país sin violencia debemos enfocarnos en principio en que la no violencia no supone una actitud pasiva ante algún inconveniente o problema. Al contrario, se debe tener valor para frenar a quienes usan la violencia para imponer su voluntad y para oponernos a la injusticia, la discriminación o al odio, exigir respeto por los derechos humanos fundamentales sin cruzar la línea de fuego.

Empoderarse y exigir nuestros derechos sin violencia es escoger la opción de humanizar en medio de la conflictividad. Es saber y actuar en el principio de buscar alternativas para reducir el sufrimiento y el daño entre nosotros mismos. Es asumir el compromiso por la transformación social y personal.

La Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, continúa convencida en la promoción de la educación y concientización para la prevención de la violencia es uno de los aspectos prioritarios de la educación en valores. La mediación, la solidaridad, el diálogo, el respeto a la diferencia son valores imprescindibles para trabajar en la escuela, en la casa y en nuestro sitio de trabajo para no permitir que el ambiente que hemos estado respirando los últimos años siga llevándonos a la exasperación que solo deriva a la violencia.

Prevenir la violencia es responsabilidad de cada una de las personas que conformamos nuestra sociedad. Esta es una tarea que no termina, es decir; que debemos hacerlo toda la vida y en todos los lugares en los que desempeñamos distintos roles. Jóvenes, niñas, niños, madres y padres de familia, profesionales, vecinas y vecinos podemos cambiar el mundo sin tener que perder nuestra esencia.

¿Cómo parar la violencia?

La comunicación efectiva siempre es fundamental para la resolución de conflictos de manera pacífica.  A continuación, algunos tips:

  • Informarse del tema: nunca hay que pensar que conocemos todo sobre un tema. La mayoría de las personas desconocemos los aspectos cruciales sobre la violencia. Al estudiar y conocer los aspectos que generan violencia, podemos identificar patrones para prevenir situaciones de riesgo.
  • Generar y fomentar un ámbito de respeto: tratemos a los demás como nos gustaría que nos traten. Aprendamos que mediante un diálogo respetuoso y con mucha tolerancia podemos encontrar puntos de acuerdo para solucionar los conflictos.
  • La violencia no se debe aceptar bajo ninguna circunstancia: los gritos, descalificativos, empujones, pellizcos, jalones o el típico golpecito, son acciones que deben evitarse siempre. Está comprobado que una vez aceptas esta situación, comienza un proceso de “normalización de la situación”. Es decir, piensas que no fue tan malo y te acostumbras a esas agresiones.
  • Es importante que siempre expreses tu postura: la violencia psicológica puede estar camuflada bajo distintas formas y es más frecuente de lo que se cree. Muchas veces pensamos “no quiero generar problemas” o bien, temes que esa persona que te agrede se aleje y se opta por la sumisión. Si pensamos diferente, es importante expresarse con firmeza, respeto y claridad.

Recordemos que la violencia es un tema que lastima a todas las sociedades, no discrimina y en la actualidad la vemos con frecuencia y no nos damos cuenta que su presencia podría terminar de fragmentar nuestros lazos culturales y familiares.

Publicado en Correo del Orinoco

Por: Gabriela Buada Blondell / @gabybuada 

Opinión: Red de Apoyo por la Justicia y la Paz 

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