La violencia en Venezuela


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Septiembre 2017. – La violencia es uno de los problemas más graves de Venezuela, el más importante para más del 90% de la población, según todas las encuestas. América Latina es la región más violenta del mundo y Venezuela no se queda atrás desde hace mucho tiempo. Contrariamente a lo que se piensa, los que más se incrementan, son los delitos contra las personas, es decir, los delitos contra nosotras y nosotros, las lesiones, las agresiones, los homicidios, las violaciones. Lo peor de todo, es que esta violencia se ensaña contra los más pobres y vulnerables, y especialmente contra las y los jóvenes, ya que son los que aportan la mayor cantidad de víctimas.  Todo esto, nos evidencia la gravedad de la situación y la necesidad de desarrollar, muy urgentemente, políticas públicas que contengan el crecimiento indetenible de este problema social y que a la vez sienten las bases de una convivencia más democrática en el país, para que los conflictos inherentes a toda relación humana, se resuelvan en el marco del respeto mutuo y apego a la constitución y a las leyes.

Como sabemos, este no es un problema nuevo en el país, por el contrario, vemos que va creciendo. Debido a que tiene varias causas, es por ello mucho más complejo de resolver, aunque no imposible: al ser sus causas sociales todas son intervenibles y susceptibles de cambio. Las consecuencias de la violencia las conocemos: miles de jóvenes asesinados, sueños y esperanzas truncadas, miles de inocentes víctimas del fuego cruzado, miles de familias con heridos que atender, incluso algunas o algunos con discapacidades para toda la vida. Muy lamentablemente, todos los avances logrados en la salud, en el sentido de que ahora menos niños mueren al nacer, los estamos perdiendo, ya que cuando esos niños que logramos arrebatarle a la muerte temprana de la pobreza, cuando llegan a la adolescencia, se los entregamos a redes y grupos violentos, asegurándoles con ello una muerte temprana. Muchas veces, sobre esta realidad tan acuciante, tan dolorosa, que nos sobrepasa a diario, pensamos que no hay nada que hacer, sino retraernos en nosotros mismos o darle rienda suelta a la rabia o la desesperación, lo cual nos lleva a una peligrosa inacción que reproduce aun más la violencia.

¿Qué podemos hacer?

¿Es responsabilidad nuestra? ¿Cómo podemos exigirle al Estado el cumplimiento de la Constitución y garantizarnos el Articulo 55, que habla del derecho a la seguridad ciudadana? ¿Cómo podemos ayudar a los jóvenes que ya están en los circuitos de la violencia? ¿Cómo rescatar a tantas mujeres víctimas de la violencia en sus casas, por parte de sus padres, de sus parejas o de sus hijos? ¿Cómo podemos proteger a nuestros mayores, quienes sufren la violencia física y psicológica por sus discapacidades y mayor lentitud? ¿Cómo podemos evitar tener una policía ineficiente, corrupta, un Estado sordo a nuestros reclamos? ¿Cómo podemos ayudar a que cientos de miles de niños no sigan sufriendo maltratos en sus hogares? ¿Cómo recuperar las calles y los hogares de la violencia desenfrenada?

Participando, participando y participando. Conociendo nuestros derechos. Defendiendo la Constitución. Exigiéndole al Estado que cumpla con sus responsabilidades y no delegue en nosotros sus tareas irrenunciables, como la garantía del ejercicio de nuestros derechos.

Podemos exigir que las instituciones cumplan con sus responsabilidades

Primero que todo, debemos exigir al Estado una información clara y fehaciente al respecto. Así como conocemos y nos alegramos por los logros alcanzados, también debemos conocer qué pasa con la criminalidad violenta, de manera de estar vigilantes y activos sobre las y los funcionarios responsables, para poder emplazarlos a cumplir más eficientemente con su deber….   Segundo, y muy importante, debemos tratar de reducir la impunidad de los delitos contra la vida…. No solo los que cometen los particulares, sino los que también cometen los agentes del Estado. De esa forma estaremos enviando una señal muy clara acerca del mensaje: NO MÁS VIOLENCIA. Asimismo, debemos tener en cuenta que lo más importante es conocer a fondo este problema, para hacer una adecuada contraloría social sobre las autoridades e instituciones y saber que hay roles que no pueden ser transferidos a las comunidades, ya que sobrepasan con mucho las capacidades y posibilidades locales.

Capacitarnos para ayudar

Desde nuestros ámbitos de vida, se pueden desarrollar muchas iniciativas, a través de lo que se conoce como participación comunitaria para la prevención de la violencia. Pero para esto debemos capacitarnos, ya que no todas las iniciativas que desarrollemos son adecuadas o suficientes para el problema. Se trata, por ejemplo, de dar la medicina correcta y a tiempo para determinado problema de salud. No vale dar una aspirina para alguien que tiene problemas graves en el estómago. De esa misma forma, debemos saber que, a los jóvenes vulnerables a la violencia, debemos atraerlos de nuevo a la vida mediante programas novedosos, creativos, innovadores, que tengan en cuenta su diferencia como jóvenes, su otredad, sus intereses específicos. Solo de esta manera el regreso será consistente y seguro. También debemos capacitarnos en sobre cómo ayudar a las víctimas de la violencia, a las mujeres a los niños, a los ancianos. La violencia es protagonista no solo en la calle, sino también dentro de las casas, cuando le pegamos a las o los niños, los maltratamos o los minimizamos o ridiculizamos cuando cometen errores.

Lo más importante es que confiemos en nuestro poder transformador de la realidad. La violencia es una enfermedad social, curable y prevenible y que depende de nosotros ponerle fin, no a través de más violencia, que solo deja más muerte y desolación, sino a través de más vida y convivencia. Es hora de empezar, antes que sigan muriendo tantas víctimas inocentes, tantas niñas y niños en fuego cruzado. Exijamos a través de la participación, la garantía de nuestros derechos al Estado y no dejemos que toda esta violencia acabe con todas y todos.

Publicado en Correo del Orinoco 

Editorial Red de Apoyo

@redapoyo 

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