Voces dignas: Hacia una atención que honre la vida   ¡Actualizado!


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“En la vida cuando mantienes una dirección con sentido, todos los caminos, el de los derechos humanos, el de la justicia y el de la igualdad acaban siendo el mismo” Cora Weiss

Un hecho de violencia genera un impacto en las esferas biopsicosociales del ser humano; cuando se habla entonces de violencia en temas de derechos humanos se añade la vulneración ciudadana de la persona y su entorno (familiar y comunitario) que puede cronificar el malestar emocional y romper las condiciones normales de vida. Es por ello, que la violación de derechos humanos es un tema que trasciende al tejido social mismo y amerita un modelo de atención que garantice la reparación de las víctimas y su entorno en general.

El artículo 55 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, señala que el Estado debe garantizar la protección y asistencia a las personas víctimas de violación de derechos humanos; sin embargo, el término asistencia ¿Se refiere sólo al asesoramiento médico y legal? ¿Qué sucede con la esfera psicológica y social de la persona victima y/o sus familiares?, ¿Qué implica que la atención a personas víctimas haga énfasis en la estrategia jurídica?

Cuando el acercamiento a la víctima se centra sólo en la estrategia jurídica, se corre el riesgo de que el equipo asistencial revictimice a la persona, generando a largo plazo miedo y pérdida de credibilidad de las instituciones estadales encargadas de asistir los hechos de violencia en derechos humanos. Esto perpetúa la impunidad y naturaliza un estado de indefensión en las ciudadanas o ciudadanos quienes se reconocen como vulnerables ante los hechos de violación de sus derechos fundamentales.

Para el resto de las mujeres y hombres, la violación de derechos humanos se vuelve invisible, y las historias de quienes se convierten en personas víctimas son silenciadas por el desgaste emocional, el miedo y el cansancio, ante la confusión e incertidumbre que trae consigo ser víctima o familiar de víctima de este tipo de violencia. Es así, como se comienza la promoción de una cultura que violenta los derechos fundamentales y que utiliza las relaciones de poder para oprimir a las clases sociales más vulnerables.

Por qué callar

Desde las organizaciones defensoras de los derechos humanos, se promueve una perspectiva psicosocial de asistencia a la persona víctima, familiares y entorno comunitario, que además de acompañar en la elaboración de la demanda, investigación de expedientes, establecimiento de una sentencia justa y reparación de las víctimas, genera espacios de encuentro donde estas personas pueden ser escuchadas y cuyo trato digno, permite la recuperación (y resignificación) de un proyecto de vida que ha sido impactado.

El acompañamiento psicosocial permite, además visibilizar el impacto de la impunidad en las victimas, lo que promueve la desnaturalización de los hechos de violencia y permite a las ciudadanas y ciudadanos empoderarse de la defensa de sus derechos humanos, que garantizan el desarrollo de la persona en condiciones de dignidad y justicia; por esta razón, la atención psicosocial adquiere a su vez un rol pedagógico en la promoción de los derechos humanos.

En la Red de Apoyo

Desde la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, la promoción de los derechos humanos, a través de la atención psicosocial y la educación de las comunidades populares se convierten en los principales campos de ejercicio, ya que esto contribuye a la transformación de la estructura de la sociedad, por medio del empoderamiento de miembros comunitarios, quienes se convierten en co asistentes del acompañamiento a la víctima y defensoras y defensores de los derechos humanos.

Se trata entonces de dar un significado integral al término asistencia que establece nuestra Carta Magna, considerando la importancia de la atención psicosocial durante el proceso jurídico, que facilita, además, la conformación de redes de apoyo comunitarios que visibilicen hechos de violencia y consideren la reparación psicológica, emocional y social de las personas víctimas como modo de dignificar la vida humana.

Por ello, el deber de quienes promovemos los derechos humanos y de aquellas voces que se convierten en defensoras y defensores de los derechos humanos en sus comunidades, para así educar y crear una cultura de derecho, donde los ideales de justicia, igualdad y fraternidad sean los pilares fundamentales que sostengan el futuro de una sociedad que hace honor a la vida.

Artículo de opinión Red de Apoyo por la Justicia y la Paz

Por: Ronny Lugo Tremont psic.ronnylugo@gmail.com

Publicado en Correo del Orinoco 

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